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viernes, 24 de abril de 2009

FELIZ CUMPLEAÑOS, FELIZ 24 DE ABRIL

Hoy me dispuse a escribir algún cuento para subirlo como post. Me detuve unos momentos que pasaron a ser minutos tras minutos. Las letras desaparecieron y dejaron de nuevo la hoja en blanco. Pensé en mí y lo escrito no volvieron a ser palabras sino recuerdos y sueños aun por lograr. Gracias a todos los que estan o han estado cerca de mí y me han alentado para seguir adelante. "Nunca claudiques", dijo el fenix y entre llamas se fue volando.

Despues de algún rato he llegado a la conclusión de que me encuentro contento mas no satisfecho. Gracias...


Sergio Iván Ramirez Huerta

sábado, 18 de abril de 2009

LA MÚSICA DE AMBOS


Lindo día o noche, según sea en el lugar donde me lean. Abril trae algo misterioso y que me causa un singular atractivo. Durante este mes me he ausentado mucho, podría decirse que he desaparecido de la ciber-blogosfera, pero me he dado a la tarea de no preocuparme por nada, sólo de gozar la vida en estas vacaciones que tanto nos hacen falta a todos, aunque sean sólo dos semanas. Abril es un lugar común dentro de mis escritos (lo digo para los que no se hayan dado cuenta), por eso resulta un tanto absurdo que no tenga entradas en este mes. Me han sucedido muchas cosas lindas dentro de este periodo, de las cuales, aun no las llevo al plano literal, pero en su momento las plasmaré. La constelación de Tauro me vió nacer y sin duda eso influye en que ame a este mes. Bueno, ya para no hacerles largo este poema corto, me despido deseandoles que vivan todos sus días como si fueran abriles. Ya regresé con más energías y claro que me han de ver muy seguido por este espacio.


LA MÚSICA DE AMBOS


El silencio les hizo música
justo al caer la noche,
el velo de los enamorados
los apartó del mundo.

Ya dividen incontables caricias
cual fantasmas miedosos,
tienen suspiros tibios
dormidos en sus pechos,
ahí, casi donde moran las mariposas,
las manos juegan a multiplicarse,
los labios se encuentran
y se pierden
y se exploran
y se comen
y no se cansan
mientras el deseo les recorre el cuerpo.

Ella blanca como un ángel
quisiera tener agujas en sus dedos,
arañar el cielo cual si fuese una espalda,
hacer versos mientras arranca cabello,
y acalorada, lo hace.
A él, moreno abril,
se le escapa el pesado aire
mientras navega con un alfil caliente
perdido en un monte marino,
y parece nunca quebrarse.

Se les ha detenido el tiempo,
ojitos de luna sus ojitos negros,
ella rompe con su garganta el silencio
mientras una navaja le desgarra el cuerpo.
Él es un río espumoso de unicornios
que galoparán inciertos.
Ambos son risas mudas,
después serán abrazos
entre el humo plateado del cansancio.

El silencio les hizo música,
y ellos, desnudos, bailarán
hasta morir,
hasta palmar estrellas.



Por Sergio Iván Ramírez Huerta